Camping Cala Pola en la Costa Brava impulsa un modelo de resort sostenible
Cala Pola, tras su transformación en un resort de última generación consigue posicionarse como uno de los destinos turísticos de la costa catalana. Ubicado en un enclave en la Costa Brava, el proyecto combina naturaleza, confort y experiencia en un modelo diseñado para responder a las nuevas demandas del viajero.
La propuesta de Cala Pola reinterpreta el concepto tradicional de camping mediterráneo, incorporando estándares actuales de diseño, servicios y confort.
El proyecto se basa en tres pilares: la integración respetuosa con el entorno natural, la conexión con el estilo de vida mediterráneo y un enfoque en el turismo activo y familiar. El objetivo es ofrecer una experiencia equilibrada entre descanso, ocio y actividades al aire libre, en contacto directo con el paisaje.
Cala Pola pertenece a la familia propietaria de la Ballena Alegre (reportaje que publiqué hace pocos días). Aunque el enclave existe desde la década de 1950, la renovación integral se llevó a cabo en 2022 permitiendo su evolución hacia un resort de cuatro estrellas enfocado en bienestar y calidad de servicio.
Actualmente, la propiedad pertenece a un grupo de inversores externos y la gestión, desde 2024, corre a cargo de BAM RESORTS, reforzando una estrategia basada en la innovación sostenible y el crecimiento responsable.
Cala Pola ofrece una propuesta integral que combina alojamiento, restauración y ocio. El resort dispone de 139 bungalows totalmente equipados —con diferentes tipologías como Gregal, Garbí, Mestral o Xaloc Dog Friendly— y 99 parcelas de acampada.
Los alojamientos cuentan con cocina equipada, baño completo y terraza exterior, adaptándose a distintos perfiles de cliente, desde parejas hasta familias.
En el ámbito gastronómico, el resort dispone de dos restaurantes —uno de ellos situado en la playa—, además de una cafetería y varios bares.
Las instalaciones incluyen piscinas, áreas infantiles, espacios de ocio y zonas deportivas, así como programas de animación y actividades al aire libre, que en esta época es lo que más apetece.
Cala Pola está orientado principalmente a familias, aunque también atrae a parejas y turismo internacional, especialmente europeo.
La oferta incluye actividades como senderismo, ciclismo y deportes al aire libre, favorecida por su ubicación entre Tossa de Mar y Sant Feliu de Guíxols, una zona especialmente valorada por los amantes del ciclismo.
El resort permanecerá abierto hasta el 12 de octubre de 2026 Las tarifas son dinámicas y varían según temporada, tipo de alojamiento y duración de la estancia. Durante la temporada alta, la estancia mínima es de siete noches.
Montse Carreño, Julio-2026
Fotos: Cortesía de Camping Cala Pola.
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