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Celebración del primer año de reapertura de Casa Leopoldo

Celebración del primer año de reapertura de Casa Leopoldo

Estos días se ha celebrado un año de la reapertura del mítico restaurante Casa Leopoldo, por ello, quisieron reivindicar a la que fue su histórica propietaria Rosa Gil con una comida, siendo ella la gran protagonista, y para tal motivo acudieron viejos amigos como Eduardo Mendoza, Óscar Tusquets, Daniel Vázquez Sallés (hijo de Vázquez Montalbán), Carme Ruscalleda, Joan Gaspar, Victor Amela, Pedro Balaña, Salvador Boix, el propio alcalde, Jaume Collboni.

Los invitados pudieron degustar platos tan típicos del local como paella de mariscos, rabo de toro al vino tinto con parmentier de patata, albóndigas con sepia y puerro escalivado con salsa romesco y perlas de aceite de oliva, y de postres no podían faltar la minitartaleta de crema catalana y el ganache de chocolate con sal y aceite de oliva.

En la sala principal donde se encuentran los famosos azulejos taurinos y de otros temas, se preparó una mesa para Rosa Gil y sus amistades, que anteriormente fueron clientes. Durante la comida la anfitriona recordó muchas anécdotas, entre ellas la visita de Juliette Binoche y su escupitajo, las peleas de Lola Flores y Manolo Caracol, y a Sabina rogando almejas.

A todos los presentes quiso dedicarles una palabras de agradecimiento “Mi ego está más que cubierto”, y cerró la velada entre coplas y fados, cantadas por ella misma, mientras las personas que todavía quedaban en el restaurante la rodeaban, incluida su hija Carla Falcao, en ese momento se le entregó una fotografía en blanco y negro que para ella tenía mucho significado pero que no la tenía en su poder.

La icónica Casa Leopoldo -reconocido templo gastronómico fundado en 1929, y que había sido punto de encuentro de Orson Welles, Picasso, Dalí y escritores como Hemingway, Manuel Vázquez Montalbán, Terenci Moix, Juan Marsé o Maruja Torres- reabrió sus puertas el año pasado en una resurrección digna de un Ave Fénix. El artífice ha sido el matrimonio formado por Sofia Matarazzo y Bruno Balbás, visionarios fundadores del grupo de restauración Banco de Boquerones, que han querido revivir la pasión por la tradición, la cultura y, por supuesto, la deliciosa gastronomía.

A pesar de reabrirse se ha querido conservar objetos históricos, un motivo que hará que los visitantes se sumerjan en la esencia de la Barcelona histórica y bohemia con rincones decorados con toques, matices y un ambiente sorprendente, respetando elementos identificativos como las mesas de hierro forjado y mármol, los azulejos portugueses y algo de su estética torera. Una de las novedades es la Sala Rosa Gil, un comedor privado para ocho comensales y de color rosa, dedicada a la figura de la que fue histórica propietaria del restaurante. En definitiva, el interiorismo del local, a cargo de Barbara Lange, ha querido recuperar ese toque clásico de la época, aunque al mismo tiempo le ha dado un aire más contemporáneo.

Por otro lado, Casa Leopoldo mantiene su compromiso con la autenticidad al ofrecer platos tradicionales catalanes elaborados con ingredientes de calidad del mercado local, sin olvidar los guiños a nuevas elaboraciones que combinen tradición y modernidad en una experiencia gastronómica memorable. Así, a las deliciosas especialidades tradicionales, como el rabo de toro o las albóndigas con sepia, se añaden otras como los calamarcitos salteados con guisantes o el pulpo con alubias del Ganxet; todo acompañado de una cuidada selección de vinos y cavas.

Rosa Gil, traspaso el local en 2015, permaneció un buen tiempo cerrado hasta encontrar nuevos dueños, ahora los actuales propietarios, el grupo Banco de boquerones, han querido conservar recetas históricas para que no les ocurrieran los fracasos de otros propietarios que se lo quedaron después de la jubilación de Rosa Gil, y de momento funciona bien.

Casa Leopoldo renace, no solo como un restaurante, sino como un símbolo de la riqueza histórica, literaria y gastronómica de la ciudad de Barcelona.

Montse Carreño, Junio-2025

Fotos: Montse Carreño.