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La joyería barcelonesa SANT inicia una nueva etapa trasladándose al Pasaje Mercader

La joyería barcelonesa SANT inicia una nueva etapa trasladándose al Pasaje Mercader

Después de casi un siglo en la calle Petritxol, SANT, una de las joyerías más singulares y discretamente emblemáticas de Barcelona, se traslada a un nuevo espacio en el Pasaje Mercader, 16. Un enclave silencioso del Eixample que dialoga con el carácter de la casa: sobrio, elegante y profundamente ligado a la ciudad.

La apertura marca el inicio de una nueva etapa bajo la dirección de Caroline Sant Chalois, tercera generación, que impulsa el legado desde una mirada contemporánea sin perder la raíz artesanal que ha definido a SANT desde 1931.

SANT nace en 1931 en la calle Petritxol, en pleno corazón del Gòtic, cuando Ramon Sant Mercader inicia el oficio junto a sus primos Serrahima. Desde entonces, la firma ha crecido también de la mano de Eduard y Mercè Sant, padre y tía de Caroline, construyendo una identidad propia dentro del paisaje barcelonés: independiente, refinada y fiel a una manera de hacer basada en el oficio.

Durante décadas, su pequeño local en Petritxol han acudido generaciones de barceloneses, tanto familias, artistas, curiosos… que comparten una misma sensibilidad: la búsqueda de lo auténtico por encima de loa aparente.

Nacida en Barcelona en 1979, Caroline Sant Chalois representa una nueva energía dentro de la tradición familiar. Licenciada en Derecho, se ha formado desde joven en la tienda de Petritxol, aportando una visión libre, intuitiva y con carácter. Sus piezas tienen algo inesperado: una cierta extravagancia contenida, siempre dentro de una elegancia serena. Joyas que no siguen tendencias, sino que construyen su propio lenguaje.

“Para mí, el verdadero lujo está en lo único. En encontrar una joya que no se parece a ninguna otra, que tiene algo irrepetible. No seguimos las modas: nuestras joyas tienen su propio tiempo”, declara Caroline.

Nacen entre cuatro o cinco piezas a la semana en su taller cada semana, son elaboradas con oro, plata y gemas naturales seleccionadas por su singularidad. Conviven en el espacio joyas contemporáneas, diseños históricos como el brazalete de malla Estora y piezas vintage cuidadosamente recuperadas.  

El traslado al Pasaje Mercader no es una ruptura, sino una evolución, permitirá una mayor amplitud, ya que SANT no es sólo tiene, sino taller, lugar de conversación y punto de encuentro entre disciplinas y, ampliar su perfil de nuevos clientes.

Lejos de la idea tradicional de lujo, SANT propone una joyería accesible para quienes valoran la calidad y la autenticidad. En sus vitrinas conviven piezas de distintos precios, todas concebidas con la misma exigencia estética y técnica.

En una ciudad como Barcelona, abierta, diversa y creativa, esta filosofía conecta con una nueva manera de entender la joya: más personal, más libre. Y es que las joyas de SANT son totalmente atemporales.

El interiorismo, firmado por Francesc Rifé, traduce el espíritu de SANT en un lenguaje arquitectónico con materiales nobles, luz contenida y una  atmósfera tranquila para contemplar las joyas.

Madera de roble, terciopelo, piel y moquetas en tonos suaves configuran un entorno íntimo. El espacio incorpora elementos con historia –como butacas recuperadas de La Pedrera- y referencias culturales que conectan con el imaginario artístico de la ciudad.

La planta inferior está pensada para colaboraciones y proyectos, acogiendo obras de artistas contemporáneos y objetos.

Montse Carreño, Abril-2026

Fotos: Cortesía de SANT.