Lempicka se presenta en Barcelona de la mano de Mar Gausachs con su primera colección de cerámica a Luzio
Lempicka, la primera colección de piezas cerámicas de Mar Gausachs pertenece a un proceso vital, ya que es un conjunto de objetos decorativos y funcionales, además de tener un lenguaje propio, un manifiesto silencioso sobre el tiempo, la materia y la identidad.
Quienes la vieron primeramente fueron los de Maison&Objet Paris, posteriormente la colección se presentó físicamente en Barcelona en Luzio, la primera tienda seleccionada para vender las piezas de dicha colección. Con esta presentación se marca el inicio de una nueva fase para Lempicka, que estará disponible online a través de www.margausachs.com/shop y, en tienda física, como Luzio en Barcelona y en Madrid, sin determinar.
Para esta presentación Mar Gausachs creó dos piezas nuevas para la colección, ampliando el catálogo de Lempicka con una versión de mayor tamaño del jarrón Hathor y una nueva edición de la lámpara Metameric, ambos en acabado arena claro. El motivo, es una necesidad muy vinculada al estilo de interiorismo de Luzio: la búsqueda de objetos con volumen, presencia y capacidad para habitar espacios amplios in perder sensibilidad ni equilibrio.
El jarrón Hathor se presenta en una versión de mayor tamaño que la incluida en la colección original, mientras que la lámpara Metameric mantiene sus proporciones originales, pero incorpora un nuevo acabado. Ambas piezas han sido realizadas en un color arena claro creado especialmente para Luzio.
Si el tono original de Lempicka estaba inspirado en el cemento de construcción, esta nueva declinación cromática mira hacia la arena de Egipto. Es un color diferente al de la colección inicial, pero plenamente alineado con su universo estético y simbólico: una paleta mineral y atemporal que conecta con la inspiración egipcia que atraviesa todo el proyecto. “He querido rizar el rizo y escoger algo todavía más versátil, capaz de encajar a la perfección en cualquier ambiente”, explica Mar Gausachs. En el caso del nuevo jarrón Hathor, el mayor tamaño permite además crear composiciones de tres piezas junto al resto de la colección Lempicka, reforzando su dimensión escultórica y decorativa.
Todas las piezas están realizadas de forma artesanal en gres chamotado y esmaltadas. En el caso de los jarrones, este acabado permite utilizarlos con agua para flores.
Inspirada en la geometría rotunda y femenina de Tamara de Lempicka y en la concepción egipcia de la eternidad - donde el tiempo no avanza, permanece -, la colección se presenta como una coreografía precisa de formas sólidas, orgánicas y monumentales conectadas entre sí. Objetos que no buscan llamar la atención, sino sostenerla.
Lempicka nace de un momento de introspección profundo. Tras años trabajando como estilista y seleccionando piezas para otros, Mar Gausachs sintió la necesidad de crear algo con ADN propio. “No quería crear algo inédito, quería crear algo que me definiera desde mi yo más profundo”, explica. La colección es, en ese sentido, una traducción material de su esencia: asentada, camaleónica e intuitiva.
El punto de inflexión llegó con un viaje en solitario a Egipto. Un viaje espiritual que abrió un proceso lento y nada fácil de búsqueda de formas, texturas y significados. “Egipto me enseñó que la transformación necesita tiempo”, confiesa la diseñadora. Una lección que se filtró directamente en el ritmo del proyecto y en su resultado final.
Para materializar ese universo, Gausachs encontró en la ceramista Montse Lozano, de Areté d’Empordà, a la cómplice perfecta. Su encuentro ocurrió en el momento preciso, impulsado por una visión común y una afinidad de valores que se tradujo en un trabajo artesanal basado en la excelencia, el respeto por el proceso y el valor del tiempo.
Cada pieza se construye capa a capa, torneada a mano una a una, garantizando que cada objeto sea único y exclusivo. Se utiliza gres chamotado cocido a alta temperatura y esmaltado con un acabado que remite a lo esencial, inspirado en la textura de materiales como el cemento, la cal, el hierro y los textiles, los mismos con los que Gausachs trabaja a diario en sus proyectos.
La chamota negra del gres genera un moteado visible en la superficie que, junto con el diseño, dota a las piezas de cualidades metaméricas. Así, Lempicka se materializa en objetos sólidos, pesados y con presencia. Orgánicos, pero rectos. Atemporales, pero profundamente contemporáneos.
La colección Lempicka se articula en torno a objetos esenciales del hogar, aquellos que nunca faltan en los estilismos de Mar Gausachs y que aquí adquieren una dimensión casi escultórica.
El jarrón alto Hathor, dedicado a la diosa egipcia de la belleza y la protección, es una pieza que habla de contener y sostener. Su presencia es serena, poderosa sin imponerse, como la energía femenina que representa.
El jarrón Nefer, bajo y compacto, celebra la belleza de lo completo. No necesita altura para afirmarse; su fuerza reside en el equilibrio y la plenitud.
La lámpara Metameric, la pieza de mayor formato, encarna uno de los conceptos clave de la colección: el metamerismo. Según la luz, el ángulo o el entorno, sus tonos oscilan entre grises y marrones, revelando una identidad cambiante. Un objeto que nunca es el mismo, camaleónico, como la propia diseñadora.
El centro de mesa Quantum alude a la física y a la transformación constante de la materia. Amplio, pensado para compartir, cambia su percepción según la luz, recordándonos que incluso lo más sólido está en movimiento.
El bowl Kheper es un homenaje al ciclo continuo de transformación. Diseñado para guardar lo cotidiano en dos tamaños distintos, reivindica que la belleza también puede ser funcional y discreta.
Cierra la colección la taza Mar, un objeto sencillo y ritual, concebido inicialmente como regalo. Una pieza pensada para acompañar los pequeños gestos diarios y estar presente sin hacer ruido.
Cada pieza está firmada por la diseñadora con la palabra MAR, una decisión consciente que refuerza el carácter íntimo del proyecto. “Es la parte más creativa y volátil de mi marca”, explica Gausachs, reivindicando una firma que habla de identidad, de esencia y de presencia personal.
Lempicka no es una colección pensada para definir una tendencia, sino para permanecer al margen de ellas. Cada pieza incorpora también, en su base, la firma de la ceramista Areté.
Mirando atrás, la diseñadora reconoce que el verdadero aprendizaje ha sido la paciencia. “Crear tiene su proceso. Todo llega cuando tiene que llegar”. Lempicka es el resultado de una conspiración de momentos clave y de hilos invisibles que se cruzan hasta encontrar su forma.
Y quizás por eso estas piezas decoran, sostienen, acompañan y permanecen. Como aquello que, cuando se crea desde la verdad, no necesita explicarse demasiado.
Montse Carreño, Julio-2026
Fotos: Cortesía de Lempicka.
- Inicie sesión para enviar comentarios

